lunes, 14 de enero de 2008

Cogito ergo sum (Pienso, luego existo)

Y en ese momento sintió que iba a morir por amor, que iba a morir por haber sido abandonado. Sentía que no soportaría vivir sin ella, que su vida había perdido todo sentido. Pero el tiempo pasó y se dió cuenta de que no iba a morir de amor, entonces odió al amor porque le pareció efímero y él quería creer en el amor para siempre. Entonces un día amó para siempre, pero le pareció demasiado pesado y a veces no tenía fuerzas para mantener el amor día a día. Y fue así como pensaba en que era mejor, si amar para siempre o amar día a día. Pasaron varios días pero ninguno de sus pensamientos lo convencía. Hasta que un día volvió a sentir, y perdió la razón hasta una nueva ruptura.

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